
En Teotihuacan se encuentran las ruinas de una civilización agrícola que se estableció hace unos 600 años antes de Cristo. Quinientos años más tarde ya se había consolidado aquella cultura y comenzaron a edificar las impresionantes pirámides y templos que aun podemos ver.
Dicen que en Teotihuacán habitaron los más exquisitos artistas de la antigüedad prehispánica, quienes legaron a los pobladores de las llanuras del anáhuac: las culturas Nahuas, los Toltecas o probablemente los Olmecas: el más impresionante centro de culto de la era precolombina en México y en el mundo. El aspecto que destaca son los exóticos y sabrosos platillos que ahí se preparan como los tlapiques o tamales hechos con tripas de pollo o de pescado y el chito o carne de burro frita y enchilada.